Editorial

El universo de los “blogs” esta lleno de grandes y muy enriquecedoras experiencias; los hay de todos los colores y todos los gustos; algunos incluso son referente o fuente de consulta obligada para tratar ciertos temas dentro de aquello que se denomina “la vida pública”, dependiendo el caso. Y hay millones. Este esfuerzo pretende no ser, ni esfuerzo, ni nada de lo anterior; tampoco promete nada ni busca nada, mas allá de su original objetivo: un diario personal que se hace público por mera inercia.

 

Lo que aquí se publique será una liberación de ideas que me estorban en la sesera  – mire que tengo poca –  y es mejor dejarlas aquí por si se ocupan luego antes de olvidarlas; o desecharlas definitivamente porque son una carga innecesaria y necesito espacio para poder poner otras más primordiales (como saber cuándo hay que pagar la renta, leer una novela en paz o acordarme de una cita). Busque en otro lado antes de quedarse aquí esperando encontrar lo que no va a haber, no vaya a ser que después sea usted el que no pueda contenerse de lo que aquí encuentre y empiece a repartir culpabilidades a diestra y siniestra.

 

Lo invito, pese a que compromete  y yo no quiero generar expectativas sobre nada. Si aún con esto, es su voluntad entrar, entonces asuma ese riesgo y es probable – y únicamente remoto – que se verá usted acomodado entre las líneas, las notas y las imágenes que encuentre. De ser así, ¡que maravilla! pero no vaya usted a creer que eso nos convierte en lo que sea que a usted o a mi se nos ocurra; a lo más, seremos coincidentes.

 

Una vez adentro, usted está obligado a comentar (tenga algo de vergüenza). Si ya se aventuró en esta maleza de incoherencias sin ton ni son, ¿qué daño puede haber en dejar algún comentario, sin importar su índole? En este tenor sólo pido que mantenga la línea del tema que esta comentando, invitando al respeto y evitando la vulgaridad innecesaria y el desahogo. No es por que me vaya usted a ofender – ni que fuera usted tan importante – y por supuesto que una mentada de madre, si esta justificada, hasta se debe enmarcar; si su comentario es pertinente, puntual y significativo, entonces no hay necesidad de poner lo que no viene al caso, y al final, usted entro por que así lo decidió. Ni yo ni mi mamá tienen la culpa de sus decisiones.

 

Como se ha aclarado ya, aquí no se busca generar opinión, ni crear tendencias, ni concientizar social o moralmente y mucho menos entretener. Si se lograse algo será, otra vez, coincidir. No más. Las especificaciones y aclaraciones omitidas, rellenarlas como mejor le apetezca, faltaba más.

 

Así pues este Semanario Diario Mensual tendrá, o no, publicaciones con la frecuencia explícita de su título, de cualquier forma y fondo. Espero vaciar mi mente y espere usted nada a cambio, salvo, como dije, coincidir.

 

Saludos cordiales

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